VIDA SENSIBLE

MÁS ALLA DEL SONIDO
EXISTE LA MAGNITUD DEL SILENCIO
UN SILENCIO DE SÍLABAS SUSURRANTES
UN SILENCIO DE MANOS QUE RECORREN
UN SILENCIO DE OLORES
DULCES, TAN AJENOS Y NUESTROS COMO UN NUEVO JARDÍN
UN NUEVO CÉSPED APENAS RECORRIDO

LA MIRADA RESPIRA, OBSERVA, LANGUIDECE
COMO PÁRPADOS VIAJANDO A UN ABISMO INFINITO
ALAS QUE RESGUARDAN Y CORROMPEN
EN EL CONFUSO ALETEO DE PIERNAS QUE SE ENCUENTRAN
QUE SUCUMBEN
QUE RUEGAN Y SUCCIONAN

CADA INSTANTE SE TORNA PERFUMES
EQUILIBRIOS DEL TIEMPO
Y MÁS ALLÁ Y MÁS ACÁ DE TODO
LA MÚSICA SURGE Y SE HUELE BRILLANTE
COMO EL PRIMER SOL DE SEPTIEMBRE
vida sensible

3 comentarios:

Tarsicio Molle dijo...

Vero me encanta tu blogy!!!, estamos blogger, también abri los míos, uno de dibujos y otro de notas...ya te acople, exitos en el program de radio. besos

azpeitia dijo...

Eres poeta, no se me ocurre un mejor adjetivo....azpeitia

Anónimo dijo...

Sí, poeta es, pero una erótica y guarra también.

TALLERES DE LECTURA Y ESCRITURA


Talleres de lectura y escritura en narrativa y poesía



2 NIveles: básico y avanzado

a partir de 18 años

Lectura de textos.

Análisis de la obra de escritores seleccionados especialmente.

Lectura y corrección de textos propios

Audio y vídeos de los grandes escritores de todos los tiempos.

Juegos sensoriales.

Invitados para dictado de clases especiales en nuestros talleres.





Solicitar entrevista: veromonty@gmail.com

   

EL VIAJE INTERIOR

Del desconcierto a la serenidad, hay un trago de ron y hay una boca

hay una loca ventana a la vigilia, que se abre de par en par en el silencio

supe de a ratos

Que la desigual mueca se acrecienta

Que no vale la pena aferrarse al delirio, a la ácida nostalgia de los años

Por eso yazgo aquí esta noche, junto a mi desinteresada compañera

la soledad

junto a mí, yo

en mi hermosura se celebra el banquete

Apenas entrecierro los ojos, urdiendo los penúltimos coletazos de una absurda lógica imprevista -Oh! Diatriba a una mujer que crece-

Un instrumento suena casi lejano

–debe ser tu corazón como un laúd vibrando las cuerdas de mi locura-

Te recuerdo perfil mío en mis uñas, casi caigo en tu trampa como un zarpazo

pero no! no seré más espuma, me corporizaré esta noche

no negociaré con mi cerebro, ni entregaré siquiera mi virginal adolescencia

“aparta de mi este cáliz”

me despido incluso de mi libre albedrío

ahora mi albedrío acatará cierta cadencia, cierta vigilia en estado de alerta

no se filtrará como ínter texto ni se regodeará con mis inquisiciones

-seré una elástica presencia, dice-

digital oriental perseveral

será esta transición inagotable que desencaja y erosiona

que bate a duelo el mí con el yo

que no se contenta con el onirismo irrespetuoso y que

-no sin antes mostrar su costado revolucionario-

echa a andar muy suelto de cuerpo, como si nada, como quien no quiere la cosa

(qué cosa no quiere?, mi libertad?, mi centro?)

entonces yo me paro y le contesto:

ES MI VIAJE, COÑO!

DESCORCHAR UN VINO

Aconsejamos realizar este ritual con el sacacorcho que le resulte más práctico y cómodo de utilizar. Realizar los siguientes pasos:
1 » Coloque la botella sobre una mesa y retire el extremo superior de la cápsula que recubre el corcho. Esta operación puede hacerse con un corta-cápsulas, aunque la manera correcta de hacerlo es con la cuchilla que viene incorporada dentro de los sacacorchos llamados "de camarero", que permite hacer el corte por debajo del segundo gollete.
2 » Introduzca la punta del tirabuzón en el centro del corcho y comience a girar el sacacorchos (es el sacacorchos el que debe girar y no la botella).
3 » Comience a retirar lentamente el corcho y, cuando a éste le falte muy poco para salir, haga unos movimientos circulares, para permitir la entrada de aire y que el corcho salga haciendo el menor ruido posible.

LA POESIA DE LA SOMBRA

Me he preguntado muchas veces adónde descansan las oscuras palabras que emergen sorprendentemente de nosotros durante el acto creativo. Cuál es el proceso que habrá de convertir símbolos en frases magníficas generadoras de imágenes jamás pensadas, extraños mundos, deformados y surrealistas.
Cuántas veces nos ha pasado de admirarnos frente a lo que acabamos de escribir como si realmente no fuésemos nosotros los creadores -lo somos?-, no siempre por ser textos geniales sino por desconocer esas imágenes, conceptos o visiones como propias, emergentes de nuestro consciente.
Siempre se ha hablado de la inspiración como emblema de una creación divina que nos llama de pronto sin aviso previo y hace que de estar cocinando una carne al horno, pasemos a encontrarnos ante la creación del mejor poema o cuento de nuestras vidas. Así de incongruente es el rayo inspirador.

Pero un amigo, que de esto sabe bastante, me ha enseñado en mi adolescencia, acerca del placer de escribir por imposición, bajo propia presión. Y realmente allí se siente el oficio. En la escritura como labor, como trabajo arduo pero incansable.
La inspiración, como he dicho, es un rayo que nos atraviesa de pronto y hace que debamos dejar lo que nos ocupa para salir en busca de un papel, de un teclado o de nuestra vieja Rémington, lo mismo da a la hora de transformarnos, de sentirnos poseídos por el flujo que todo-lo-puede.
Pero vale la pena también pasar por la experiencia de lo que cuesta, de lo que no fluye con facilidad y hay que indagar para recibirlo como una ofrenda. Indescriptible es la labor de sentarnos con la firme propuesta de escribir un poema que comience por ejemplo con la palabra “descubro”, por citar alguna caprichosamente – aunque algún futuro psicólogo que lee estas líneas deba alertarme de la causalidad de tal capricho-; allí parten entonces las ideas, las palabras se van hilvanando como aceitadas (en el mejor de los casos) corriendo por un elástico concepto, mostrándonos, dándonos a elegir vías de descripción, inmensidades, formas, colores, sintiendo –sabiendo- que tocamos los fondos más oscuros y profundos del hombre.
Partiendo de un orden gráfico y social, de un racionalismo universal, acabamos aislados en otro orden ilógico y subyacente que nos permite dibujar con una acuarela poco reconocible conformada por tonos extraños, a la vez arquetípicos, las más bellas u horripilantes figuras de nuestro inconsciente.



Para aquellos que temen a la imposibilidad del comienzo, al ya vapuleado terror que origina el blanco infinito del papel, para los que necesiten “ablandar la mano” para animarse a ahondar luego en ellos de una forma más relajada, les recomiendo jugar sin sentir compromiso alguno de forma o de tiempo, jugar con las palabras, jugar con los sentidos o bien, hacer práctico uso de algo parecido a la “escritura automática” de la que tanto han hablado los escritores del surrealismo.
Decía Artaud: “La mano libre del cerebro va donde lleva la pluma; y además un extraño hechizo guía la pluma dándole vida, y por haber perdido todo contacto con la lógica, esta mano así reconstruida toma contacto con el inconsciente.”
Probar que pueda ser la mano, la lapicera, la que tome vida a pesar nuestro, hacerlo durante algunos minutos ininterrumpidamente y, si es posible, sin leer lo que vamos dejando escrito y, mejor aún, si podemos hacerlo con los ojos cerrados.
Este ejercicio se usa frecuentemente para adquirir confianza y contacto real con nuestras profundidades y, aunque algunas veces el resultado aparezca ante nuestros críticos ojos como una suerte de incongruencia –que, indefectiblemente habrá de contar con párrafos “trabajables”-, otras, habremos de descubrir un cierto orden literario factible de ser corregido y ordenado.

La creación poética puede desarrollarse de numerosas formas, pero no es un fenómeno propio de la inspiración, como hemos visto. No es magia o irrealidad; antes es ver, tomar contacto con lo más real, lo más concreto de nuestra “terrenalidad” y, una vez familiarizados con ello, sabernos dueños, apoderarnos de lo encontrado y romper con lo aprehendido. “…romper lo real, extraviar los sentidos, desmoralizar, si es posible, las apariencias, pero siempre con una noción de lo concreto. De su masacre pretendida…”

A la hora de la creación debemos encontrar nuestro grito, la náusea que nos atraviesa en pugna por emerger. Debemos familiarizarnos, amigarnos con la deformidad de nuestras preciosas apariencias y ser en libertad. La libertad es aquello de donde parte toda creación, la libertad interior, la libertad del ser, hace posible y enfoca cualquier acto creativo.
No temamos al vómito informe, no temamos a la cursilería o al cliché. No nos limitemos a la hora de escribir. ESCRIBAMOS.
Luego vendrá el momento de la corrección y será allí donde todo habrá de celebrarse, donde habrán de encontrarse la oscuridad, la musicalidad y la armonía, la negrura y la luz. Podremos por fin romper el maniquí, encontrar nuestra verdadera voz, nuestro grito.
Hagamos de nuestro grito un acto creativo. Hagamos de nuestro llanto, de nuestra impotencia, de nuestra incomprensión un hilo de belleza que nos recorra y nos refleje.
Para eso no debemos temer ser cuando en ese ser no logramos reconocernos.
Adueñémonos de una buena vez de nuestras propias oscuridades, de la sombra que somos y lleva años peleando con la luz.
El acto creativo es maravilloso y es apenas transmisible el regocijo del reflejo.
Dejemos que nos habite y que nos refleje lo más bello y lo más repugnante de nosotros. Hagamos con ello un poema, un párrafo, un cuento. Veámonos en libertad y dejemos que otros se reconozcan en nuestros propios paisajes


DAME DAME

dame tu penenene

porque hoy voy a besarte hasta que sangres

que tengo una dulzura como una sanguijuela

con ganas de prenderse, sudorosa, en tu piel

y mis manos se cansan

de marcar en el aire las líneas de tu trazo, obsesionadas

dame tu bocanene

que tengo un pecho justo a su medida

para que me relajes

con otro tajo mágico de invierno

de tu labio tan labio

que vuela

dame beibi tu resaca de anoche

tu fatiga, tu semen, tu alcohol, todo

que me duermen los sueños

y mi viaje no acaba

no bajo todavía

de los ciento sesenta cristales de la araña

y esta araña se queda y me mira y se enreda

en la tela de baba que tejiste conmigo

dame de tus dedos dos

para cerrar mis labios por favor

que se me está escapando la sonrisa

EROTISMO Y PORNOGRAFIA

En función de deslindar erotismo y pornografía, señalamos que en la escritura pornográfica el sexo es el eje que pone en movimiento el texto, jugando más al efectismo y al espejismo sexual, mientras que en la escritura erótica lo que está en juego es el lenguaje como proceso creativo por lo que se puede afirmar que la pornografía literaria es el analfabetismo de la fantasía en acción que, invocando a la hipertrofia, hiperclaridad de lo explícito y la inmediatez, termina exponiéndose al tedio, mientras que lo erótico, siendo búsqueda, persigue el fuego devastador de los sentidos que en estilo poetisa y permite el volar de los sexos.

Mientras mayor sea la insinuación y más velada, más erótico será el texto, provocando en el lector el afloramiento de sus fantasías, entendiéndose el erotismo como principio del placer y posterior sublimación mística del mismo.

Obras desde la más lejana antigüedad han elevado loas al erotismo: Los antiguos griegos practicaron abiertamente la literatura erótica, cantando en sus comedias al falo; también los romanos; los textos sagrados védicos con las celebraciones y éxtasis hindúes; llevando la mirada a la China de la antigüedad, leemos gran riqueza erótica dentro de un exquisito refinamiento; el Imperio del Sol Naciente vierte fuerza desafiando límites y, en el Medio Oriente se crea ensoñación y música.

El Romanticismo, entra en el Siglo XIX con sus gritos secretos aportándonos la concepción erótica de Flaubert, la pasión en rojo y negro de Stendhal, las flores del mal de Baudelaire y el amor desenfrenado de Werther en Goethe.

Del Siglo XX, mi citar continúa mutilante y destaco la ética de los deseos locos en Henry Miller y la exploración del amor y de lo erótico en la mujer con Anaïs Nin. Apollinaire nos deja once mil vergas en un escrito lúbrico y Bataille sus agudas reflexiones y escritos.

Hoy, la poesía erótica muestra sus vértices secretos y lánguidos, sublimes y dulcemente velados, no intenta la confrontación irracional ni la vehemencia sexual sino que conjuga la naturaleza lúdica con el diario renovarse de los estados sensitivos más exquisítos y recónditos.

verónica monterroso

Mi reino por una historia

Del sexo a la gastronomía, el erotismo puede ir más allá de la obsesión moderna por abarcarlo todo. Los cuentos sutiles de Una reina perfecta amplían esa mirada sobre el mundo de la niñez.

“La sensualidad es una forma de vivir la vida, un sentimiento que abarca la comida, el sexo, el movimiento, todo”, dice una de las “reinas perfectas” del flamante libro de cuentos de Inés Garland (periodista y autora de la novela El rey de los centauros). Los picos de calidad de estos trece relatos coinciden justamente con los momentos en que Garland hace pasar por el tamiz del erotismo diversas búsquedas y fantasmas como el complejo de Edipo, la vejez, la soledad, el humor y la infidelidad.

MALA?

MALA?
FRIDA KAHLO

FRIDA ERA PESIMA PINTORA DICE LA HIJA DE DIEGO RIVERA

Guadalupe Rivera, hija del famoso muralista mexicano Diego Rivera, calificó a Frida Kahlo como "un símbolo de la decadencia" de la sociedad actual, y una "pésima pintora", al tiempo que aseguró que la artista hizo sufrir a su padre.
"Se ha difundido la historia de que mi padre hizo sufrir a Frida, y yo puedo decirle a usted que, en todo caso, Frida hizo sufrir de la misma manera a mi padre", dijo Rivera, en entrevista que concedió al diario La Nación de Costa Rica. "La sociedad actual, a mi juicio, es totalmente decadente y necesita un ícono decadente; Frida es el símbolo de esa decadencia", afirmó la hija de Rivera y Lupe Marín, segunda esposa del muralista. Guadalupe Rivera se encuentra en Costa Rica donde ofrecerá una conferencia sobre la obra de su padre.